Cuánto cuesta un sistema a medida en Argentina

El precio de un sistema no lo define la cantidad de pantallas sino cuántas decisiones distintas tiene que tomar. Acá está desglosado qué mueve el número hacia arriba, qué lo baja, y cómo leer un presupuesto para poder compararlo con otro.

El problema

Dos presupuestos que no se pueden comparar

Pediste dos cotizaciones para lo mismo. Una dice un número y abajo tiene tres renglones. La otra dice casi el doble y tiene dos carillas de detalle.

No hay forma de saber si la primera es una oportunidad o si dejó afuera la mitad del trabajo. ¿Incluye la migración de los datos que ya tenés? ¿Incluye el tiempo de acompañamiento cuando el equipo empiece a usarlo? ¿Qué pasa si a mitad de camino aparece algo que nadie había previsto?

Un presupuesto de software sin desglose no es barato ni caro: es imposible de evaluar. Y la diferencia entre los dos números casi nunca está en el precio por hora, sino en cuánto alcance metió cada uno adentro de esa cifra.

Lo que mueve el precio de verdad

El primer factor son los roles. Un sistema que usa una sola persona con acceso a todo es sustancialmente más simple que uno donde hay tres perfiles con permisos distintos, porque cada rol multiplica los caminos que hay que pensar, construir y probar.

El segundo es si hay plata de por medio. Un sistema que sólo registra información es un trabajo acotado. En el momento en que cobra, la exigencia cambia de categoría: hay que contemplar estados que llegan tarde, devoluciones y conciliación, y ninguna de esas cosas puede fallar en silencio.

El tercero es la migración. Traer datos de lo que ya existe suele ser la parte más impredecible del proyecto, porque su costo no depende de tu negocio sino del estado en que estén esos datos, y eso no se sabe hasta abrirlos.

Lo que casi no mueve el precio, al contrario de lo que se supone, es la cantidad de pantallas. Veinte pantallas que hacen variaciones de lo mismo cuestan bastante menos que cinco con reglas de negocio distintas entre sí.

Desde dónde arranca y qué significa ese piso

USD 1.500
el piso desde el que arranca un sistema a medida

Ese piso corresponde a una primera etapa acotada: un circuito completo, con los datos que necesita, funcionando en producción con usuarios reales.

No es un sistema entero por ese precio, y decir lo contrario sería mentir. Es la primera etapa de uno, elegida de forma que resuelva algo concreto por sí sola, sin depender de lo que venga después.

El criterio para elegir cuál es esa primera etapa es simple: el circuito que más tiempo le está costando a tu equipo hoy. No el más vistoso ni el más completo, el que más horas consume.

Cómo leer un presupuesto

Un presupuesto útil se divide en etapas, y cada etapa dice qué incluye, qué queda afuera y qué se entrega funcionando al final. Si no se puede identificar qué queda afuera, el presupuesto está incompleto por más largo que sea.

Hay cuatro cosas que conviene buscar explícitamente porque son las que suelen faltar: la migración de datos existentes, el acompañamiento durante las primeras semanas de uso real, la corrección de lo que aparezca en ese período, y qué pasa con el código cuando el proyecto termina.

Sobre el último punto: si el código es tuyo y te lo entregan, el precio que estás pagando es una inversión que queda. Si no lo es, estás pagando un desarrollo cuyo resultado no vas a poder llevarte, y eso cambia la comparación con cualquier alternativa de abono mensual.

Cuándo el número no cierra

Hay casos donde la cuenta no da y conviene decirlo antes de empezar. Si tu operación es chica y estable, si lo que necesitás lo resuelve una herramienta que ya existe sin adaptaciones, o si el tiempo que estás perdiendo por mes es menor que lo que costaría automatizarlo, el desarrollo no se paga.

La forma de hacer esa cuenta es directa: estimá cuántas horas por mes se van en la tarea que querés resolver, ponele un valor, y compará contra el costo del desarrollo. Si la recuperación no aparece dentro de un plazo razonable, el proyecto puede esperar.

Es el mismo criterio que aplicamos nosotros para decidir si tomamos un trabajo. Un sistema que no se paga solo termina siendo un gasto que el cliente resiente, y eso no le sirve a nadie.

Preguntas frecuentes

¿Por qué no publican una lista de precios?

Porque no hay dos proyectos iguales y una lista obligaría a poner un número alto que cubra el peor caso. Preferimos cotizar sobre lo que hace falta, con un piso público para que sepas si estás en rango antes de escribirnos.

¿Se paga todo junto?

No. Se paga por etapas, y cada etapa se entrega funcionando. Eso te deja la posibilidad de frenar entre una y otra si el resultado no es lo que esperabas.

¿Qué pasa si el proyecto se agranda a mitad de camino?

Se cotiza aparte y lo decidís vos. Lo que no hacemos es sumar alcance en silencio y presentarlo al final, ni absorberlo callados y compensarlo bajando la calidad de lo que ya estaba acordado.

¿Hay costos después de la entrega?

El hosting, que se paga a quien lo provee y no a nosotros. Abono por usar el sistema no hay: es tuyo. Si querés soporte continuo se contrata aparte y es opcional.

¿Cuánto tarda?

Depende del alcance de la etapa. Lo que sí se define desde el principio es la fecha de la primera entrega funcionando, porque un proyecto sin una fecha corta de por medio es un proyecto que se estira.

¿Conviene más que pagar un abono mensual?

Depende de cuánto tiempo lo vayas a usar y de cuánto crezca ese abono con tu facturación. La cuenta se hace con números concretos y a veces da que no conviene: en ese caso te lo decimos.

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